jueves, 13 de agosto de 2015

SOBRE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA Y EL ETIQUETADO (I)


Estamos viviendo una, ya demasiado larga y convulsa etapa que afectan a los alimentos, sobre todo a su seguridad. 
Desde finales del siglo pasado hasta hoy, parece que la necesidad vital de comer, se este convirtiendo en deporte de riesgo. Y no pretendo banalizar, por que el tema es serio.
Es evidente que la velocidad a la que viaja la información hoy en día, nos permite enterarnos de hechos que,  antes no  llegaban a nuestro conocimiento, o si llegaban no eran noticias significativas, salvo casos excepcionales por su gravedad. 
La EEB (encefalopatía espongiforme bovina) o mas conocida como mal de las vacas locas fue,  a partir de 1996 en que se detectó, el punto de inflexión para que las autoridades sanitarias de los distintos países empezasen a revisar el concepto de seguridad alimentaria, empezando a surgir nuevos organismos y una fiebre legislativa que garantizase la salubridad de los alimentos en el mercado. Legislación que, sin excepción, todos los eslabones que forman parte de la cadena alimentaria han de aplicar. Legislación, que se armoniza para que todos los miembros de la Unión Europea la cumplan pero que, en muchos casos tiene, poco que ver con la vigente en otros países. Y en un mundo global como este, los alimentos viajan con la misma velocidad que la información de una parte a otra del planeta. También hacia Europa. Y se supone que todos los alimentos que entran en Europa, procedentes de terceros países cumplen los requisitos sanitarios necesarios, pero me da la impresión de que eso tiene mucho de acto de fe. 
En cualquier caso, no hay que olvidar que la mayor parte de estos escándalos o hechos luctuosos, tienen su origen en el fraude. Son delitos o negligencias y quienes los cometen, saben que lo están haciendo. Como en todos los aspectos de la vida, no se puede demonizar a un sector por la mala praxis o el afán de lucro de unos pocos.
Ahora, se puede constatar, desde hace años, que la preocupación por la seguridad alimentaria ha calado en los actores de la cadena alimentaria y se ha convertido en filosofía de empresa, desde el sector primario al sector comercial.
Desde la manida Bruselas se intenta, con mejor o peor suerte, establecer mecanismos de protección al consumidor. Y uno de los mecanismos mas potentes es el etiquetado de los alimentos, en consecuencia se dictan normas que, todos los que estamos en algún eslabón de la cadena alimentaria, debemos cumplir, pero que no siempre surten el efecto deseado.
Modestamente, creo que, si no existe, en todas las comisiones que se crean para modificar o parir nuevas normativas de lo que sea, debería ser de obligado cumplimiento la presencia, con voz y voto, de un especialista en Sentido Común. No tendría que ser  docto en la materia que se tratase, solo tener sentido común a raudales.

En el siguiente capítulo me comprenderán mejor, espero

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tu opinión ayuda